No habíamos logrado reponernos de las intensas y spotizadas campañas electorales y los políticos -adictos a la promesa y al discurso- decidieron continuar las campañas. Primero empezó Margarita Zavala, abogada, ex Asambleísta del DF, ex Diputada Federal por el PAN y ex Presidenta del DIF -está casada con Felipe Calderón-. Continuó Miguel Ángel Mancera, actual Jefe de Gobierno del Distrito Federal. Mancera declaró que sí quería ser Presidente de la República y que no descartaba hacerlo por la vía ciudadana -no está afiliado a ningún partido, sólo coquetea con el PRD cuando es necesario o conveniente-.
Antes que los ya mencionados llegaron a la contienda presidencial Andrés Manuel López Obrador -que hace fila desde hace al menos 10 años-, y Marcelo Ebrard, que hace campaña desde Paris y Washington -el señor lleva ya varias semanas de viaje- (unos dicen que huye, otros dicen que está dando conferencias). Faltan 3 años para la elección presidencial y ya tenemos, al menos, 4 precandidatos dando discursos, publicando videos…promoviéndose. Faltan, desde luego, los precandidatos priístas, que no se destapan porque no les han dado permiso.
Hay analistas que argumentan que es sano para la democracia que quien busque la Presidencia lo manifieste desde ahorita. Para ellos, representa el fin del dedazo y no es otra cosa que un síntoma de una democracia vital. Para otros, lo que han hecho los precandidatos son actos anticipados de campaña. Para mí, en tanto que no escuchemos un proyecto de gobierno, un modelo de país y acciones concretas, sus precampañas no serán más que discursos vacíos… aspiraciones llenas de ambición y carentes de fondo.
Andrés Manuel nos dice que “el pueblo va a salvar al pueblo” -¿entonces para qué lo necesitamos?-. Margarita dice que “reconciliarse con la ciudadanía es la tarea fundamental” -¿por qué no lo hizo Felipe?-. Los dos dicen que van a “recorrer el país para escuchar a la gente” -¿con qué dinero?-, pero ninguno comparte ideas claras de lo que será su proyecto.
Señores precandidatos: si quieren destaparse, destápense en serio, pero en toda la extensión de la palabra. Yo quiero saber -antes que nada- qué tienen y cómo lo obtuvieron. Si tienen casas en Palmas, no me importa, pero explíquenme bien de dónde salieron. Quisiera saber quiénes forman parte de su equipo y por qué. Les pido también definan claramente cuál será su agenda legislativa. No les pido que me den una cifra de crecimiento esperada, pero me gustaría saber qué acciones van a emprender para generar empleo. Supongo que deben tener claras sus prioridades, no tengan miedo a ser específicos, prefiero que digan que su prioridad es facilitar la llegada de empresas extranjeras para que inviertan en el sector agrícola, a que me digan “primero los pobres” sin decirme bien cómo lo harán y qué quiere decir “primero los pobres”. Ya decidiremos los ciudadanos cuáles son nuestras prioridades y con base en eso votaremos.
Precandidatos (tapados y confesos): si se van a destapar para ganar votos, expliquen quiénes son, para qué quieren ser presidentes y por qué tenemos que votar por ustedes. Sean, por primera vez, transparentes: ¡encuérense! …sin pena.